Plato levemente cóncavo que adorna la moldura del borde con un motivo de círculos montados; en el campo, dividido en cuatro secciones separadas por columnas, se representan: el sitio de Avaricum, el paso del Rubicón, la batalla de Farsalia y la entrada triunfal en Roma. Un pequeño asiento moldurado donde se levanta un pedestal cilíndrico con espejos convexos verticales y moldura con adorno radial en que descansa la estatuilla de Julio César laureado con traje militar, la siniestra en la espalda y la diestra con una albarda, con el rostro apenas desviado a su izquierda. Por debajo del plato, una cubierta, cuerpo bulboso con cartelas, arandela moldurada y escocia lisa; nudo de jarrón con cuatro cabezas cornudas de viejos y
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Plato levemente cóncavo que adorna la moldura del borde con un motivo de círculos montados; en el campo, dividido en cuatro secciones separadas por columnas, se representan: el sitio de Avaricum, el paso del Rubicón, la batalla de Farsalia y la entrada triunfal en Roma. Un pequeño asiento moldurado donde se levanta un pedestal cilíndrico con espejos convexos verticales y moldura con adorno radial en que descansa la estatuilla de Julio César laureado con traje militar, la siniestra en la espalda y la diestra con una albarda, con el rostro apenas desviado a su izquierda. Por debajo del plato, una cubierta, cuerpo bulboso con cartelas, arandela moldurada y escocia lisa; nudo de jarrón con cuatro cabezas cornudas de viejos y leones alternadas con festones de frutos entre ellas, y otro par de molduras entre escocias. Pie circular con cuerpo troncocónico con frutos, una zona de perfil convexo con mascarones entre frutos y otra mayor con cuatro cabezas de león, carnero y velada con frutos para acabar en peana levemente escalonada.
Esta taza forma parte de un juego de doce dedicadas a los llamados doce Césares, según la obra De vita Caesarum de Cayo Suetonio (hacia 69-140) en que se inspira para los protagonistas y los acontecimientos narrados. La pieza del Museo Lázaro Galdiano es la primera de la serie, pues está dedicada a Julio César, como lo muestra el nombre inscrito en el pedestal y los episodios representados, donde aparecen detalles concretos narrados por Suetonio, como el gigante que tocaba la flauta antes de que César pasara el Rubicón, el enfrentamiento con la caballería de Pompeyo en Farsalia, el sitio del Avaricum y la entrada triunfal de César en Roma con los elefantes. Lo más probable es que esta taza y el resto del conjunto se realizaran en Roma entre 1570 y 1580. Fueron propiedad del cardenal Ippolito Aldobrandini. Tal vez, su artífice fuera un platero nórdico -alemán o flamenco- pero no hay razones para descartar que fuera un platero italiano. El conjunto de las tazas pasó del cardenal Aldobrandini a Giovanni Battista Pamphili, después el conjunto fue vendido al coleccionista inglés Charles Scarisbrick y a su muerte fue subastado en Christie`s (1861) con atribucción a Cellini. En 1891, seis tazas, estaban en la colección de Frédéric Spitzar en París, señalando Augsburgo como posible centro de origen. En el catálogo Spitzer se describen las piezas (Julio César, Otón, Vitelio, Vespasiano, Tito y Domiciano) y muestran que las seis tazas tenían un vástago, nudo y pie distinto al que se indica en la venta Scarisbrick. Relación del conjunto en su paradero actual: Julio César: Museo Lázaro Gladiano, Madrid. Augusto: Institute of Arts, Minneapolis (figura); Colección Wernher, Luton Hoo (resto) Tiberio: Paradero desconocido. Calígula: Paradero desconocido (figura); Institute of Arts, Minneapolis (resto). Claudio: paradero ignorado. Nerón: Colección Wernher, Luton Hoo (figura); Paradero ignorado (resto). Galba: Fundaçao Madeiras e Almeida, Lisboa. Otón: Royal Ontario Museum, Toronto. Vitelio: Metropolitan Museum, Nueva York. Vespasiano: Subastada eb Christie`s Nueva York, 26-10-1982. Tito: Colección Wernher, Luton Hoo (figura); Museo Nacional de Arte Antigs, Lisboa (resto) Domiciano: Victoria and Albert Museum, Londres.
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